Por:
María Elcina Valencia Córdoba
Doctora en filosofía, especialidad artes.
A
partir de una necesidad planteada por distintos sectores sociales y que bien
recoge la constitución política colombiana de 1991 en el artículo 68 inciso 5,
al dejar consignado que los integrantes de los grupos étnicos tendrán derecho a una formación que respete y desarrolle su
identidad cultural, se viene impulsando desde diversos colectivos académicos y
gestores comunitarios estrategias para hacer realidad dicho postulado, al mismo
tiempo que se intenta hacer articulaciones entre las políticas gubernamentales y
el pensamiento colectivo. Podemos
observar entonces cómo ha ido quedando plasmado ese sentir de la colectividad
en las normas colombianas.
Tanto el decreto 1142 de 1978 de las comunidades indígenas, la ley 70
de 1993, la ley general de educación 115 de 1994 (título III, capítulo 3) y el
decreto 804 de educación para grupos étnicos, coinciden en la necesidad de una
educación respetuosa de la diversidad; una educación ligada al medio ambiente, al
proceso productivo a toda la vida social y cultural de las comunidades étnicas.
En consecuencia los programas curriculares deben asegurar el respeto y el
fomento de su patrimonio económico, natural, cultural y social, sus valores
artísticos, sus medios de expresión y sus creencias religiosas. Los currículos,
deben partir de la cultura de cada comunidad para desarrollar las diferentes
habilidades y destrezas en los individuos y en el grupo, necesarios para
desenvolverse en su medio social y fuera de él, proyectándose con identidad
hacia otros grupos. Por ello deben disponer de medios de formación técnica,
tecnológica y profesional que los ubiquen en condiciones de igualdad con los
demás ciudadanos, para generar condiciones dignas de vida en lo personal y en
lo colectivo.
La
pertinencia, al igual que la cultura son términos de variadas significaciones;
pero vamos a referirnos a aquella que plantea la necesidad de que los procesos
educativos se adecuen a las características socioculturales de contextos
específicos y a las posibilidades de aprendizaje de los individuos y a los
intereses y aspiraciones de los conglomerados sociales a los que se dirige la
educación. En otras palabras, estamos hablando de procesos etnoeducativos…que por
cierto deben ayudar al empoderamiento político, para generar desarrollo
endógeno a partir del fortalecimiento etnocultural y de la capacidad autónoma
de decisión del pueblo o grupo étnico.
La
etnoeducación es un proceso de construcción colectiva y de toma de decisiones
sobre el tipo de educación que desea y conviene para una comunidad étnicamente
diferenciada y que responda por supuesto al tipo de sociedad que se quiere
construir.
El Distrito de Buenaventura, aceptó el reto de la
construcción colectiva para hacer un currículo adecuado-pertinente de acuerdo
con las características poblacionales, sus intereses, necesidades y
aspiraciones y definió los escenarios deseables de la educación en
Buenaventura y su rol como territorio
etnoeducador para hacer sociedades competitivas en función del desarrollo
autónomo tras la potenciación de la cultura propia.
A partir de las decisiones de los grupos
étnicos, a través de sus organizaciones e instituciones, se plantean los
escenarios posibles que la educación debe enfrentar, utilizando sus recursos y
apropiándose de aquellos factores exógenos que le permiten acceder a mejores
condiciones de vida. Se le llama horizonte-escenario deseable a la situación o condición ideal
que potencia o denota desarrollo integral (humano social) en la región a través
de la educación como práctica sociocultural.
Se plantearon los siguientes escenarios para los
cuales los maestros y maestras de Buenaventura, deben estar preparados para
responder a estos retos y en consecuencia direccionar proyectos etnoeducativos
que se desarrollan dentro o fuera del aula, desde una visión comunitaria.
Los escenarios son:
Es un escenario donde se reconoce la historia y la
geografía de la región; sus potencialidades, sus problemas y necesidades; así
como las formas propias de organización social; lo cual se potencia con la comprensión del
territorio con sus nuevos códigos de interpretación. Se debe hacer una lectura de la historia educativa de la
región y fortalecer las Comunidades Educativas con las nuevas dinámicas
organizativas; impulsar la construcción y desarrollo participativo de proyectos
de vida colectivos.
Educación
en función de la productividad y la competitividad
Aquí el reconocimiento de las formas de autogestión
y de las tendencias del desarrollo productivo son pilares fundamentales. Se
requiere además el reconocimiento de los retos de la competitividad en el
sistema económico mundial y de los avances de la ciencia y la tecnología en las
actividades productivas de la región. Para hacerlo posible, hay que avanzar en
la Formación en Ecoturismo, el manejo de
una segunda lengua, la concertación y el control político endógeno de las
empresas multinacionales que se incorporan a la región, formación de nuevas
racionalidades tecnológicas y económicas como respuestas a la condición de
distrito Especial, Industrial,
Portuario, Biodiverso y Ecoturístico. Significa por un lado, que es fundamental la formación en todos estos
ejes que se convierten en vocacionalidades, tanto el Comercio internacional y
aduanero, como lo ecoturístico, lo industrial, lo pesquero, entre otros.
Por otro lado debe existir mecanismos para el acceso
a los fondos de inversión para la gestión de proyectos y trabajarle a la aplicación
de los estándares internacionales del desarrollo humano frente al crecimiento
económico y contrarrestar la deshumanización, con los grandes megaproyectos que
en la mayoría de las veces no contemplan un componente sociocultural fuerte y
se termina con mayores dependencias y nuevas formas de esclavitud. Habrá que
ver en las culturas propias del Pacífico posibilidades de desarrollo
consecuentes con la diversidad de cosmovisiones. Pero significa, creer en lo propio,
en las posibilidades de vida desde las nuevas racionalidades y tener la
posibilidad de alcanzar un nivel de vida elevado y creciente a través del
aumento de la productividad.
Educación
en función del desarrollo humano
Una educación, que permita el reconocimiento de la
movilidad social, del carácter de ciudadanía, de la democracia como forma de
vida y de un nuevo perfil de maestr@ (un maestro/maestra que logre verdaderos
niveles de articulación con la comunidad, que ayude a la construcción y
desarrollo de proyectos de vida colectivos y que trabaje por la formación de
personas y pueblos autónomos, que elevan cada día su capacidad social de
decisión para vivir con libertad su opción de futuro). Hay que partir del reconocimiento
de los valores propios de los grupos sociales de la región y de las condiciones
de educabilidad, a la luz de las dimensiones del desarrollo humano.
Por ello se parte de la necesidad de construir un
perfil del maestro y la maestra de la región, lo cual se ha logrado a partir de
la construcción del plan de formación de docentes y directivos docentes del
distrito. Así mismo se debe avanzar en la construcción de los propósitos de
formación del estudiante de la región, teniendo en cuenta que el desarrollo de los
aprendizajes se logra a partir de los estilos cognitivos de la población
estudiantil y de los maestros de la región. La educación en función del desarrollo
humano, requiere asegurar la educación como un verdadero derecho en donde la
universalidad, la retención y la permanencia se ejerzan como principios. De
manera conexa conformar veedurías para los procesos educativos desde la escuela
como compromiso con la sociedad civil.
Educación
con pertinencia del currículo
En este escenario se parte del reconocimiento de la
existencia de pueblos culturalmente diferenciados, en interacción social con
otros pueblos, sus conocimientos, recursos y valores para potenciar el
desarrollo endógeno; pero ante todo la pertinencia curricular es la perspectiva
que posibilita desde la educación, la generación de respuestas a las
necesidades intereses y aspiraciones de los grupos étnicos asentados en el
territorio; una educación que se construye participativamente, que eleva la
capacidad social de decisión, que fortalece el sentido de pertenencia y
fortalece las formas de organización social reconociendo la educación como
hecho político. Es una educación que reconoce también la diversidad de códigos
lingüísticos existentes como maneras particulares de entender y explicar el
mundo. En ese sentido, es necesario incorpora las características de la región y
las construcciones de sentido de la cultura a los procesos curriculares;
Otro elemento potenciador es el desarrollo de
competencias laborales afines con las necesidades productivas de la región, aplicación
del desarrollo tecnológico como mediación en los procesos de aprendizaje, incorporación
de las nuevas tecnologías de la información a los procesos curriculares, la
gestión descentralizada de la educación y la selección de ejes temáticos y
contenidos de los planes de estudio en función de la cultura.
Educación
desde la sostenibilidad y los desafíos ambientales
Desde esta perspectiva, se hace necesario el reconocimiento
de una nueva geografía de la región y sus relaciones con el resto de mundo.
Aquí es necesario reconocer la biodiversidad de la región y sus posibilidades
para el desarrollo científico y tecnológico, lo que implica el reconocimiento
del concepto de etnoeducación/ educación propia, en relación con las cadenas
productivas. Lo anterior se potencia con la conformación de biocomercios y mercados
verdes con la existencia de veedurías ambientales, Este escenario se potencia
también con el desarrollo de una productividad sostenible y de un pensamiento
tecnológico-ambiental en los estudiantes, maestros y maestras de la región.
La
pertinencia nos invita a considerar la educación de manera que responda a las
necesidades y expectativas de la gente según sus entornos.
Queda en apertura…
Buenaventura, 2009.
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